terça-feira, 8 de agosto de 2017

[Resenha] Pelo largo o pelo corto?: Look del jet set inca masculino, por Adrián Ilave

"El inca dijo a uno de los suyos: Si los españoles no hubieran hecho más que traernos tijeras, espejos y peines, les hubiéramos dado todo el oro y plata de nuestra tierra" (Inca Garcilaso de la Vega)



Todos hemos crecido pensando que los incas poseían una enorme cabellera, media despeinada y sin gracia. Pues como siempre, la educación tradicional en las escuelas y las actuales representaciones teatrales como el Inti Raymi del Cusco, junto con los estereotipos hollywoodenses nos dan a un inca pelucón y con un traje repleto de colores a veces mal combinados.

Si bien en muchas sociedades prehispánicas americanas el culto al cabello largo fue predominante, al parecer en el imperio inca era lo contrario.

Según lo que nos cuentan los cronistas, la nobleza inca, solía tener la costumbre de deformar la cabeza desde muy pequeños, cortarse el cabello e intercambiarlo por importantes obsequios y lucir unas buenas orejeras de oro, plata u otro material otorgadas por el emperador (llamadas ahora alargadores, muy de moda entre la juventud del S.XXI) y que era usada solo por la elite inca.

EL propio emperador ordenaba a la nobleza a cortarse el cabello, ni tan largo ni tan corto, a la altura de la oreja, ya que sólo él usaría el corte casi al ras de la nuca como si se tratase de un actual soldado. Por consecuencia podía lucir sus orejeras doradas y su borla colorada (corona). No obstante, el pueblo  se distinguía por sus peinados, trenzados y adornos que les daba una identidad. Según el cronista Cieza de León, dice que podrían haber miles de indios juntos y que por sus peinados y tocados se podía saber a cuál región pertenecía cada grupo. Por otro lado, habían excepciones entre el pueblo a la hora de realizar ritos de pagos y protección a los dioses, tales como el ofrendar cabellos, cejas y pestañas a las huacas para pedir protección, lo que convertía al cabello en un objeto de reciprocidad entre el hombre y la deidad que los españoles nunca pudieron comprender.

Nos cuenta Garcilaso, que "el Inca tenía el cabello corto, como si acabase de ser cortado y que él y la nobleza se cortaban frecuentemente el cabello para tener siempre el mismo aspecto. El único nica que tuvo el cabello largo fue Atahualpa, pues nuestro último emperador perdió una oreja en una batalla en Pasto, en la actual Colombia. Los emperadores tenían pavor a la imperfección. Cuando elegían al nuevo sucesor, aparte de tener habilidades para gobernar, debía tener un aspecto impecable y atractivo, para ser un digno hijo del Sol, cosa que no le favorecía a Atahualpa con una sola oreja. Y para mala suerte del inca, fue de su larga cabellera que Pizarro lo captura al subirse a su litera.

Posteriormente en la colonia y con la constante extirpación de idolatrías, fue prohibido el uso de peinados y cortes de cabello de carácter ritual bajo la ley del Concilio Limense (1551-52) donde se prohibió la "deformación craneana, el corte de cabello y trenzados especiales" así como la verificación del cumplimiento de la ley a través de amenazadora pregunta al indio: Quién trasquiló a su hijo y quien tiene guardado su cabello? Por lo tanto, el corte de cabello comenzó a ser clandestino. Muchas personas utilizaban pelucas para no mostrar el corte o peinado ritual, pero al ser descubierto por los sacerdotes, hombres y mujeres fueron trasquilados públicamente. 

Por consecuencia, la identidad filosófica del cabello, pasó de haber sido un símbolo de ofrenda , reciprocidad y estatus al de la humillación y decaimiento del autoestima y la filosofía que los andes habían cuidado durante milenios. 

Adrián Ilave é artista e historiador dedicado a promover a cultura pre-hispânica do Peru atraves das artes plasticas em geral, do design de interiores e da historia na America Latina.

sexta-feira, 21 de julho de 2017

[Resenha] El matrimonio del Inca Huáscar: La fiesta más rica de la historia, por Adrián Ilave


Siempre me pregunté: ¿Cómo habrán sido los matrimonios en la época inca? Entonces, en mi afán de investigar y por el espíritu curioso que tengo sobre la historia del Perú, me puse a leer a Fray Martín de Murúa, un cronista mercedario que vivió en el Virreinato peruano entre el S.XVI y XVII y que se dedicó a evangelizar “a los miserables de poca fe" (siempre me río por la forma en que hablaban los evangelizadores de esos tiempos) y que fue amigo de época del gran Huamán Poma, porque al parecer nuestro cronista indígena era su dibujante (en las crónicas del fray se ve la mano artística de Huamán) y pues como nuestros khipus y sus intérpretes fueron exterminados y tampoco se preocuparon por pasar a papel el significado de los nudos, me ayudo de la crónicas. Huáscar fue coronado con la borla imperial y pues según lo que leí de Murúa, el Inca era un joven con poder y sin límites: derrochador, loco, autoritario y engreído, pero también tenía un afán interesante de modernizar la ideología inca en su época, sobre todo cuando quiso reformar el sistema de panacas (familias reales) que estaban prácticamente privatizando el imperio mediante latifundios y que no estaban dejando tierras al Estado. Atahuallpa y gran parte de familias nobles tradicionales estaban en contra de los nuevos pensamientos de Huáscar (ahora saben por qué lo mataron) Entonces podríamos decir que dentro de su tiranía, era un rebelde que iba en contra del sistema clásico, lo cual me parece super cool para una historia que siempre nos pinta a nuestros incas como “seres divinos, perfectos y que se llevaban bien con todos”. Según el fray, Huáscar realizó la fiesta más rica y espectacular que pudo haberse contado en la historia universal. Luego que su papá Huayna Cápac se fuera al otro mundo a encontrarse con el Sol, tuvo que buscar a su prometida principal, la nueva coya (la nueva reina) y que obviamente tenía que ser una mujer de sangre noble y con muchas riquezas para que juntos aumenten el poder de la nueva panaca. Pero no fue fácil. La joven se llamaba Chuqui Huipa y era su hermana (normal casarse entre hermanos incas, no juzguen), pero su mamá se opuso al pedido de mano, porque sabía que el inca era un tirano de primera y probablemente por sus ideologías reformistas. Como Huáscar no aceptaba un "no" como respuesta, optó por darle de su lado: ofreciendo riquezas y ofrendas a las momias de la familia de Chuqui Huipa y a la mamá, cosa que al parecer quedó sorprendida y accedió al pedido del Inca rápidamente.

Que empiece la juerga:
Aceptada la petición, Huáscar pidió a sus organizadores comenzar con los preparativos de la boda: primero que todo el mes antes del matri la ciudad del Cusco quedase totalmente iluminada desde las torres más altas y que hubiera música sin parar por las calles. Todo fue cumplido al pie de la letra, nos cuenta el fray. Se cubrieron de oro y plata las casas de las momias de su abuelo Túpac Yupanqui y de su papá Huayna Cápac. Las torres de los palacios fueron tapizadas con los mejores tejidos de cumbi (que era un tejido fino de vicuña) Lo mismo replicaron en su casa y en la de su futura esposa. Llegó el día del matri. Huáscar salió en andas con todo su séquito por las calles del Cusco, con la imagen de oro del Sol del Qorikancha y la del rayo de plata, las momias de su papá y abuelo y así, con toda su corte se fueron a buscar a Chuqui Huipa. Dicen que cuando la fue a recoger y salieron los dos con sus poderosas y ostentosas cortes a realizar el recorrido solemne por las calles del Cusco, la gente había tapizado las calles con polvo de oro y plata, chaquiras de spondylus y plumas de aves selváticas para que no pisaran el suelo firme los nuevos Hijos del Sol. Esta fiesta duró un mes, porque los invitados no paraban de llegar ya que venían de los cuatro estados, desde la actual Colombia hasta Chile. Huáscar tenía sorpresas para los invitados. Había mandado hacer todo tipo de frutas, verduras, pájaros, platos, vasos, decoración y hasta madera para leña fabricados todo en oro y plata y realizaban banquetes repartiéndolos a los invitados como si fueran para comer de verdad. Trajeron aves y especies exóticas (osos, jaguares, monos, venados, vicuñas, vizcachas, llamas, alpacas, etc.) también vestidos y adornados al estilo inca. En lo que respecta a la comida, la elite inca acostumbraba siempre a sorprender a los invitados con platos nuevos, hechos con verduras, frutas, ají, sal y animales exóticos. 

Asimismo, la chicha fue abundante y la borrachera fue excesiva sin ni siquiera el Inca poner límites. Se dice que la gente se llevaba los adornos de oro y plata de las calles y lugares de fiestas y que el inca no se opuso a dicho exceso. Según Murúa, “ningún señor ni príncipe en el mundo, porque aunque en invenciones, majestad y aparatohaya habido muchas que le han excedido, ninguna de tanta abundancia de oro ni infinidad de plata que como si fueran manjares comestibles se ofrecieron a los convidados” y nos dice entre líneas “cosa nunca hasta entonces vista en fiestas ni casamientos de ningún monarca del mundo desde el primer hombre”

Fuentes: Historia General del Perú, Fray Martín de Murúa.

Adrián Ilave é artista e historiador dedicado a promover a cultura pre-hispânica do Peru atraves das artes plasticas em geral, do design de interiores e da historia na America Latina.


segunda-feira, 10 de julho de 2017

[Poema] Pátria Minha, por Marcio Vidal Marinho

Pátria Minha



A pátria minha me nega
Nega seus filhos
É conduzida por falsos
Condutores
Que usurparam
O direito de dirigi-la.

Não importamos apenas garçonetes,
Trazemos música, comida, cultura,
Bulling, shopping, self-service,
Importamos modelos que não nos cabe.

Negamos o que nos é raiz
Matamos o que é da terra,
Principalmente se tiver cor,
Amamos os que fazem guerra
Talvez por medo, mas acho
Que é realmente por amor.

Nosso hino não é mais sabido
Somente no soccer
É onde o ouvimos
Mesmo que pela metade.

Mesmo assim vivemos sorrindo
E nos escondendo da verdade.
Só o gerúndio demonstra o indo
Da atual realidade.

Oh, pátria amada
Verde e amarela
Que adora o tio Sam
E que se puder
Mata o Mandela.

Acabaram as esperanças
E no teu céu não brilha
Mais a força, nem aqueles
Que morreriam por ti.

Morreram todos
Morrerão todos
Sem teu pão, sem teu leite,
Morrem pelo desprezo
Daqueles que a guiam.


Marcio Vidal Marinho, nascido e criado no Jd. Ângela/SP, formou-se mestre em Estudos Comparados de Literaturas de Língua Portuguesa pela Universidade de São Paulo - USP, defendendo a dissertação COOPERIFA E A LITERATURA PERIFERICA: poetas da periferia e a tradição literária brasileira.
Autor dos livros, Receitas Para Amar No Século XXI (Edicon, 2010) e A Vida Em Três Tempos (Ibis Libris, 2014) e 21 GRAMAS (2016), que em 2015 recebeu Menção Honrosa do 23° Programa Nascente da Universidade de São Paulo – USP.

Atua na rede pública de ensino como professor titular; é integrante do Sarau da COOPERIFA e; realiza palestras em eventos, escolas e universidades apresentando seu trabalho como poeta, seus estudos e reflexões a respeito da Literatura Periférica.

segunda-feira, 19 de junho de 2017

[Poema] Identidad, por Arnaldo Domínguez


IDENTIDAD


Cosechando mi suenho
Mientras el viento pampa
Arranca, de la tierra, un cardo ruso
Confuso demandante,
Galopeador surenho,
Yo remiendo esa estampa.


Tu nombre y mi apellido,
Cual herencia del monte,
Criollo y gauchesco orgullo,
Que en cada pedregullo,
De polvo colorido,
Asombra mi horizonte.


Si hoy evoco en lamento
Es porque nubla el tiempo
Mis cuadros de la historia.


Distante en la memoria
ese resto de espejo

también arrastra el viento.




Arnaldo Domínguez de OLiveiraArgentino, natural de La Pampa, médico pela Universidad Nacional de Córdoba, graduação em 1980. Psicoanalista em São Paulo.


sexta-feira, 16 de junho de 2017

[Poema] Criolla Soledad, por Arnaldo Domínguez

Criolla Soledad



Trajinado de cielo y de llanura / cuelgo en el alambrado, entre los pájaros / unas palabras que se han humedecido / en mi bolsillo.


El sudor del caballo me traspasa / me transciende el silencio, empedernido / de una nada que brota en mis adentros.


Arde el sol de un enero campesino.


He perdido La Pampa...


- ¿Que has perdido?


Me pregunta, melancólica, la tarde. / Le responde el olvido, y no le entiendo. / No recuerdo el sonido, de su copla. / Me confunde y deslumbra, su milonga.


Me siento por el alero protegido. ¡Busco sombra!


Ni siquiera ya sé si soy yo mismo.


El catre está vacío, el mate, frío.


Se nubla, de repente, una esperanza. / Pero, insisto:
Y ese perro, a mi lado, está conmigo.


Y él parece saber de qué se trata.
Digo, por la cola y el hocico.



(Itaquaciara, 11 de junio de 2011).


Argentino, natural de La Pampa, médico pela Universidad Nacional de Córdoba, graduação em 1980. Psicoanalista em São Paulo.



segunda-feira, 12 de junho de 2017

[Conto] Perdida na floresta, por Jussara Carvalho

Um belo dia, Tomasia cansou das cobranças sobre a razão que não tomava o atalho que a mãe havia lhe ensinado para ir à escola. Não conhecia o terreno dos vizinhos e nunca tivera senso de direção, contudo confiou nas coordenadas que sua mãe havia lhe dado e entrou na mata.

Seguiu as trilhas do gado como Doroteia havia lhe dito até desaparecer o caminho e perceber que havia algo errado, porém acreditou que sua mãe não mentiria para ela.

_ Avante Tomásia! Se mãe disse que a trilha iria surgir novamente então é só andar mais um pouco para frente. Uma boa garota não questiona a sinceridade de sua mãe.

O mato ficava cada vez mais intenso. Carrapichos e outros espinhos grudaram em sua roupa, pedras e gravetos furaram seu tênis, entretanto continuou andando acreditando encontrar tal caminho. Suas pernas e braços estavam marcados com galhos que lhe perfuraram e diante dela não passaria nem lagartixa por ser muito apertado.

_ Tenho que voltar! _ Exclamou cansada _ Não há como ultrapassar a barreira de espinhos. Nem sequer sei onde estou e o mato está muito fechado atrás.

Protegeu os olhos com os braços e se jogou no espinhal antes que tivesse uma crise de choro e ficasse presa na parede viva.

Acreditou que teria sorte de chegar ao rio e descobrir onde estava, mergulharia nas suas águas transparentes, pentearia os cabelos com as pontas dos dedos e se livraria dos espinhos antes de chegar ao grupo escolar. Entretanto ficou mais perdida ainda.

_ Como é que vou conseguir ver do alto se as árvores dessa mata são arbustos, muito finas ou cheias de espinhos afiados?

Passou a manhã inteira tentando encontrar pés de mangas, bananas, ou qualquer outra fruta que pudesse matar sua fome ou andar até um terreno que conhecia. Mas localizou no meio do mato uma casa velha com algumas paredes em pé e poucas telhas no telhado. Havia décadas que ninguém passava naquele local. Viu um limoeiro carregado, achou que fosse uma laranjeira, aproximou e chupou quatro limões para matar a sede.

_ Se a terra me oferece limões eu chupo, mesmo sendo tão azedos.

De repente a garota ouve um barulho. O vento derrubou um pedaço de parede ao seu lado deixando Tomasia em pânico lembrando que algumas famílias enterram seus mortos no quintal de casa. Tinha pavor de assombração. Temendo que algum fantasma estivesse protegendo aquelas terras de intrusos, correu desesperadamente deixando metade das roupas e cabelos na vegetação, levara mandacarus e outros cactos nos pés enquanto quebrava galos com o peito para abrir caminho.



_ Outra é que vai ficar aqui para confirmar se fantasma só aparece à noite!

Chegando a um vale parou de correr, precisava recuperar o fôlego e achar o caminho volta pra casa. A sede era maior que a fome, o corpo estava encharcado de suor. Embora soubesse que havia perdido as aulas daquele dia não tinha noção de quanto tempo estava perdida. Tentou arrumar os cabelos que estavam desalinhados sobre as suas faces arranhadas, foi quando percebeu que o rabo de cavalo havia ficado para trás. Tinha perdido também alguns livros didáticos e o caderno de anotações que levava nos braços.

_ Para completar vou terminar o ano letivo sem material escolar. Eu mereço isso por ser tão burra e entrar nesse mato esperando encontrar rasto de gado inexistente para me mostrar o caminho da escola.

Precisava se acalmar e pensar numa saída. Sentou-se sobre um monte de terra fofa, abriu o único livro que lhe restara e leu duas páginas. Era uma fantasia do livro de português, estava escrito a história de uma criança da idade dela que pulou no rio e descobriu uma fressura e quando passou por ela encontrou outro mundo subterrâneo.

A história era boa, porém Tomásia levantou num pulo ao sentir picadas na bunda. Considerou a hipótese de ter sido atacada por escorpiões, já tinha sido picada por este bicho uma vez e quase morrera, por isso chorou de medo. Respirou aliviada quando constatou que eram apenas ferroadas de formigas, se livrou delas ao mesmo tempo em que saia daquele local.

_ Ninguém pode saber que fui tola o bastante para sentar em um formigueiro.

Comeu araçás, depois andou sob raízes de plantas que não sabia o nome e debaixo de folhas que filtravam o sol.

_ A essa altura as aulas do dia já terminaram e eu aqui broqueando o filete de luz que entra no lar das formigas mordedeiras.

Sua pressa de voltar pra casa agora era medo de escurecer e passar a noite sozinha no habitat de cascavel e outras cobras peçonhentas.

Ouviu novamente barulho e se assustou achando que fosse animal selvagem. Expirou o ar que prendeu nos pulmões ao se convencer que fora apenas sua barriga roncando. De tanto andar sobre tocos, pedras e raízes, os tênis que usavam ficaram gastos e deixavam metades dos dedos expostos. Tirou-os para remover as pedrinhas e cascas de árvores que estavam machucando seus pés. Respirou fundo e continuou andando triste e cansada. O calor era sufocante e os ferimentos doíam e pinicavam.

Prendeu novamente os cabelos a uma caneta, ralou o braço no juazeiro, fitou o chão e começou comer juá sem perceber que ferira o braço no espinho da árvore. Porem o sangue começou escorrer e Tomasia interrompeu a refeição para tratar da sangria. Pressionar a ferida não foi o bastante para que as hemácias e leucócitos da garota voltassem normalmente a corrente sanguínea. Reuniu algumas folhas ásperas, mas eram muito pequenas para o curativo, então arrancou um pedaço de papel do livro e depositou sobre o ferimento, arrancou outra página para amarrar no braço. Confusa sobre o que devia fazer.

_ Em outra circunstância eu não maltrataria um livro, mas agora vendo esse braço melado com esse sangue que parece que vai fugir todinho, começo a pensar que vou morrer aqui. Não posso morrer agora, tenho tantos anos pra viver e sonhos pra realizar.

Sacudiu a saia e voltou a andar sem direção, na expectativa de encontrar frutinhas pretas e duras mais adiante e puder comê-las.

_ Levante Tomasia! Se quiser sair daqui viva é preciso andar e andar até em casa e ir ao encontro de frutas comestíveis.

Ouviu o canto de uma araponga e pensando ser um homem batendo em uma ferramenta correu em direção ao som, quando a ave voou para o alto passou a mão na testa pra limpar o suor.

_ Eta Tomasia! Passei tanto tempo no mato que estou confundindo o som de um pássaro com um ferreiro na bigorna.

As horas foram passando até que a criança encontrou maracujá do mato. Devorou os frutos maduros e os verdes como quem come uma barra de chocolate.

O sol estava quase se pondo quando avistou um clarão. A menina foi apressada conferir se era uma estrada de terra ou uma miragem. Ali encontrou troncos de árvores cortadas e cinzas na terra e sorriu.

_ Hora de voltar pra casa Tomasia! Se eu estou numa área desmatada, decerto há uma trilha que leva a uma casa, ou uma estrada, no mínimo agora vou encontrar alguém para me conduzir a fazenda dos meus pais.

Sua intuição estava certa, todavia entrou na estrada à terra a 9 KM de sua casa.

_ Não reclame Tomasia! Pelo menos agora eu sei onde estou.

Por um momento não sentiu cansaço, a alegria de voltar pra casa era tamanha que percorreu os 9 KM correndo para evitar a escuridão na encruzilhada e 1 hora depois pisou suarenta no terreiro da frente da casa onde morava.

Quando Tomasia entrou na cozinha estava zangada e quis saber o motivo que sua mãe insistiu para ela pegar o atalho que acabava no meio da mata, porem Doroteia fingiu não ouvir e quando a menina insistiu, respondeu que a filha era uma desastrada sem juízo e continuou preparando o jantar da família.


Apesar da aventura do dia que deixou seu corpo dolorido, Tomasia estava feliz por está em casa saboreando uma comida quentinha e dormir outra vez numa cama limpa e seca.

Jussara Carvalho é contadora de histórias, locutora voluntária na rádio de Paraisópolis, contista, cronista, poeta, romancista, escritora de livros infantis e juvenis, conhecida como a escritora de Paraisópolis pelos livros Demolidor de Corações, Quando o Coração Fala e O Mundo da Grande Formiga.

sexta-feira, 9 de junho de 2017

[Crônica] Quimera do amor, por Lilian Oliveira

A paixão faz do nosso coração um escravo... do desejo; do sentimento avassalador; do devaneio da sedução; impalpável; imensurável.

Um grande filósofo (Hegel) escreveu uma dialética sobre o senhor e o escravo, onde um precisa do outro para existir.

Quero olhar nesta direção simbólica, de como a alma sente e necessita deste poderoso e precioso sentimento.

Convenhamos, por mais que assuste compreender e senti-lo, mesmo que seja passageiro, faz aquele reboliço na vida, o coração dá pulinhos de tanto que palpita, a barriga fica borboleteando, as pernas tremem mesmo na base!

Pode até doer, mas também confere muito prazer... Entorpece a alma.

O cheiro da pele... hum... é como um ramalhete de mirra, cheiro que aguça o desejo do amor. Em aprazível olhar, buscamos o encontro, o toque da alma, da essência. Serve até de sustento para o corpo, pois na maioria das vezes, amar tira a fome, espalha o sono, evocando o doce desejo de sermos parte do outro e outro parte em nós. Muitas vezes dá vontade de guardar o outro dentro de nós, bem guardadinho!

É um sentimento que envolve todos os sentidos, eu penso que deve até afinar o sangue de tanto fazê-lo correr ligeiro por dentre as entranhas do corpo. Inverte-se o funcionamento das funções, o coração passa a ser na cabeça e a cabeça perde seu lugar de razão, isso é realmente estar em estado de paixonite aguda!

Esplêndido! Como diz na canção: Amor não se mede...

Certa vez, conversando com um médico, ele me disse: O amor é algo que se aprende! Concordo, aprendemos mesmo a amar, aprendemos também com os desamores, talvez o amor seja uma paixão aprendida!? Ou vice-versa!?

Simplesmente em alguns momentos de nossas vidas somos acertados em cheio pela flecha do cupido e aí não tem jeito, os dias amanhecem coloridos mesmo que em contraste aos dias nublados da vida, como o outono. E, porventura, não é que o mês dos apaixonados e enamorados comemora-se bem no outono?! Contudo, o outono também possui seu reluzente brilho. E os enamorados ainda mais!

Enamore-se! Permita-se! Deixe que seus medos se flamulem ao vento e sejam levados para bem longe, e as decepções do passado, deixe-as, bem no passado, pois é lá que elas devem ficar.

Amar filtra o sangue, muitos dizem que até a pele fica mais bonita, eu acredito! Apaixonar-se é viver, renove-se, renasça... Sinta o aroma e o frescor do amor como a aurora vindoura, como gaivota a voar em loura manhã; que a vida lhe traga com inexplicável ternura um sonhado amor.

Então... “Levantar-me-ei, pois, e rodearei a cidade; pelas ruas e pelas praças buscarei aquele a quem ama a minha alma; busquei-o, e não o achei.” (Cantares 3:3).




Lilian Oliveira, é pedagoga, poeta e graduanda da disciplina de Geografia. Mãe do Luis Vinicius; da Lilian Quézia e da Ana Luíza. É professora de Educação Infantil no CEI Nossa Senhora Rainha da Paz.